CELEBRACIÓN DEL CORPUS CHRISTI
Pocos años atrás para la celebración de corpus Cristi, se
levantaban el día anterior a la fecha indicada en las cuatro
esquinas de la plaza de cada iglesia, una casilla de madera
prefabricada. Cada sector de la aldea se ocupaba de la
presentación y ornamentación de la capilla que pertenecía a
su sector; al efecto quedaba la población dividida en cuatro
secciones, conforme lo determinaban las calles laterales y
transversales que circundan la plaza.
Las capillas eran de más o menos dos metros de ancho por uno
y medio de fondo y dos metros y medio de altura;
generalmente de forma ojival. Las mujeres se esmeraban en
revestirlas con telas de inmaculada blancura y encajes por
dentro y por fuera. No faltaban especiales adornos de
variadas flores naturales y artificiales, la bandera papal y
la nacional, profusión de gallardetes (estos también en todo
el circuito de la plaza interlazados generalmente entre los
árboles), planteras en su
entorno,
papeles picados en varios colores en el piso alfombrado,
relucientes candelabros con velas y un pequeño altar
primorosamente presentado en donde el sacerdote depositaba
al santísimo que portaba bajo un palio, portado por cuatro
jóvenes, para luego de cumplida la breve ceremonia en la
capilla, ante la siempre numerosa asistencia, bendecía al
sector de la población y sus hogares. La misma ceremonia se
cumplía en las restantes capillas, y la procesión en su
transito de una a otra iba en profundo recogimiento,
mientras que el coro entonaba himnos de alabanzas al señor
Día de Ánimas
No todas las costumbres que nuestros antepasados trajeron
del volga, se borraron en sus comunidades. Quedaron vigentes
todas las que atañen a su vida religiosa, espiritual, lo que
pone en evidencia su firmeza de religión, en su fe cristina
heredada, la que además de mantenerse se acrecienta
visiblemente en sus comunidades.
De estas costumbres tradicionales destacamos una que se
cumple con un rito particular, la de venerar a sus
familiares fallecidos, muy en común en el "día de las
animas".
Por la mañana se oficia una santa misa con las iglesias
siempre colmada de fieles que comulgan y rezan con ferviente
devoción, ofrenda en sufragio de las almas de sus queridos
difuntos.
Finalizando el santo oficio, en ordenada procesión,
precedida por una cruz, los asistentes con profundo
recogimiento y total participación, rezan junto al sacerdote
integrante de la procesión hasta llegar al cementerio de la
población. Allí, frente a la cruz mayor, el sacerdote reza
un "responso" por todos quienes descansan en ese campo santo
y por todas las animas del purgatorio, asistido por un coro
que entona los cánticos que complementan la ceremonia.
Terminada esta, los deudos visitan las moradas de sus
familiares fallecidos y les tributan su veneración y su
culto.
Las tumbas que no tienen presencia de deudos, por razones
varias, no quedan excluidas de esa bendición, pues la
reciben del sacerdote oficiante y siempre hay un alma
piadosa que le reza un "padre nuestro."
NAVIDAD Y AÑO NUEVO
En navidad, las familias, después de haber asistido a la
santa misa de medianoche,
celebraban
una verdadera "nochebuena" en torno al árbol de navidad,
mientras los chicos esperaban impacientes el premio o
castigo del "pelznikell" (papa Noel). Era el personaje que
llegaba vestido muy desalineadamente, con barba, despeinado
y una ruidosa cadena. Interrogaba a los niños por sus
travesuras, los instaba a portarse mejor y finalmente estos
recibían sus regalos.
El año nuevo era para los niños un verdadero día de júbilo,
que esperaban con ansiedad y renovada alegría. Después de
felicitar a sus padres y abuelos, felicitaban a sus padrinos
(padrinos, eran el matrimonio, fuese ahijado o ahijada de
uno de ellos) y luego a sus tíos y parientes mas cercanos.
Cumplidos con la asistencia a misa, por la mañana,
desfilaban por las calles los chicos con sus atuendos
domingueros para visitar, como queda dicho, en primer lugar
a sus "padrinos" pues de no hacerlo así significaba una
falta de respeto para quienes un día lo llevasen a la
iglesia para ser bautizado.
Al llegar a destino ya eran esperados. La mayoría de los
varoncitos iban provistos de petardos que hacían estallar
antes de recitar su felicitación, que consistía en un
versito, por supuesto en alemán, formula común y tradicional
como la costumbre existente que traducido dice lo siguiente:
"papa y mama o padrino y madrina o tíos etc.,) yo les deseo
un feliz año nuevo, larga vida y salud, paz y unión y
después de vuestra muerta la feliz eternidad". Los
felicitados respondían: "lo mismo te deseamos". Enseguida
recibían su regalito que consistía en golosinas y dinero.