TESTIMONIO DE LA RELIGIOSIDAD
Mientras se hallaban alojados en las precarias viviendas en
la chacra 100 en espera de la orden del administrador
nacional para fundar sus aldeas en la colonia Gral. Alvear,
y por falta de sacerdote que los asistiera para los cultos,
se proveyeron del monte vecino de dos grandes leños que
plantaron en cruz y de tarde en tarde se congregaban a su
pie grandes y pequeños para orar.
Un
nativo se acerco una tardecita para ver lo que hacia allí
reunido ese grupo de gente y esto le relató a su nieto:
Sus miradas fijas en esa cruz y sus cantos y rezos invocando
al padre eterno, me conmovieron tanto que de adentro empecé
a aflojar. Yo nunca fui propenso al llanto, pero tuve que
irme para no llorar.
La cruz de cristo era su identidad y su escudo. Cuando
fundaron sus aldeas, en las cuatro calles de acceso a su
población, levantaron grandes cruces de madera - la mayoría
hoy aun están de pie - y en cada una pende un pequeño
crucifijo bendecido, encargado de decirle al transeúnte que
la aldea era cristiana y que sus pobladores eran gente de
paz, con fe y esperanza en dios.Antes de promediar el año se
acostumbraba oficiar una santa misa n la capilla o la
iglesia de la localidad, llamada "misa rogativa".
Después de finalizada, la población toda, hombres mujeres y
niños en ordenada procesión presidida por el sacerdote
oficiante alternaban rezos con cantos de alabanzas al señor.
Al llegar a una de esas cruces el sacerdote en breve
ceremonia imploraba al altísimo por benéficas lluvias, la
protección de los pobladores y bendecía sus campos y todo
cuanto en ello existiera y se produjera para el bien de sus
comunidades y semejantes
SEMANA
SANTA
Desde el
miércoles de ceniza, inicio de la cuaresma, quedaban
suspendidos en las aldeas los cantos populares, la música,
los casamientos, los bailes y toda otra clase de diversión.
Los ayunos y abstinencias eran observados y cumplidos
rigurosamente en cada familia.
Los
jueves y viernes santos, días de profundo recogimiento y de
oraciones, Vivian muy devotamente la pasión de cristo
Solo se realizaban tareas muy necesarias del hogar y se
salía únicamente de casa para asistir a todas las ceremonias
que se realizaban en la iglesia. La adoración de la cruz y
el rezo del vía crucis simbolizaban el momento del
arrepentimiento, de la meditación y la oración.Al suprimirse
el toque de las campanas de la iglesia después de entonado
el "gloria" en la santa misa del jueves, todos los anuncios
de los oficios religiosos y sus horarios, que terminaban con
el ángelus vespertino del viernes santo, lo hacían los
adolescentes y niños con matracas. Era esta una costumbre
que trajeron del volga y por casi medio siglo practicado en
aldeas. Los participantes componían dos grupos. Cada grupo
atendía a una mitad de la aldea, parte a la que pertenecía
el conjunto. Ambos en numero ilimitado, eran dirigidos por
el sacristán, quien les daba las ordenes de salida para los
anuncios en los distintos horarios, que cumplían con
diligencia haciendo sonar sus matracas y pregonando el
oficio religioso casa por casa.El sábado de gloria el grupo
en pleno con sendas canastas visitaba todas las casas de la
sección y en cada una de ellas, en coro y en alta voz
recitaban en alemán algo así como: "fuimos custodios del
santo sepulcro, dadnos una ofrenda pascual, no muy grande ni
muy pequeña que a todos conforme por igual". El recitado lo
cerraban con el sonar de las matracas. Los obsequios que
recibían generalmente consistían en manzanas, huevos de
pascuas y algunas moneditas.
Recorrida su sección volvían a la parroquia en donde el
sacristán repartía lo recolectado en forma equitativa.
El sábado al cantarse el gloria a la medianoche, las
campanas recobraban su latido junto a las campanillas de los
monaguillos. El día siguiente se oficiaba la solemne misa
del domingo de pascuas.