Insertados en los pliegues de la riquísima cultura germánica, los Alemanes del Volga ostentan rasgos culturales propios surgidos de su largo caminar y de su relación con innumerables pueblos con los que han dialogado profundamente en su caminar. Al pueblo de los Alemanes del Volga se lo conoce como Volk auf dem Weg (Pueblo del camino). Esto supone experiencias muy duras, avatares y problemas ingentes e inseguridades permanentes que surgen de su permanente caminar por el mundo. Y esto ha sido así, pues nunca aceptaron resignar sus principios y valores. Sin duda, existieron razones muy poderosas para entender cómo ha sido posible la permanencia, perseverancia y supervivencia de este pueblo. En primer lugar tenemos que citar su gran sentido religioso de la vida. De su fe han sacado fuerzas sobrehumanas para superar todos los problemas que les aguardaban en su camino. El cumplimiento de la voluntad de Dios, la guía de la Divina Providencia y la Esperanza Cristiana hicieron que este pueblo pudiera cumplir su destino.

Siguen cultivando y viviendo innumerables tradiciones destacándose formas musicales instrumentales y de canto que acompañaron por generaciones a este pueblo caminante. Para cada ocasión, alegre o no, existe una canción que todo el pueblo cantaba. De su pobreza vivida con toda dignidad, han surgido gran variedad de platos exquisitos en su peculiar cocina. Todo lo que se producía en el propio patio familiar con una enorme originalidad se convertía en verdaderas "delikatessen". Sus vestimentas, coloridas y sencillas han sido siempre una nota distinguida en su presentación.

HISTORIA DEL IDIOMA ALEMÁN

La expresión del idioma alemán tiene varios significados. Para algunos es el nombre que se usa para designar el conjunto de lenguas germánicas; para otros, en cambio, solo designa la rama germánica de occidente, donde se incluyen: el alto y bajo alemán, el holandés, el frison, y el anglo-sajón.
Generalmente se conoce como idioma alemán la lengua que se habla en Alemania propiamente dicha o para especificar más, la lengua que se habla en el territorio que utiliza como idioma literario el alto alemán. Es decir, lo que se conoce por idioma alemán seria una de las lenguas que forman el grupo germánico-occidental.
El grupo de las lenguas germánico-occidentales agrupa a los siguientes idiomas: frison, anglosajón, sajón y alto alemán. Los tres últimos eran muy afines y solo se distinguían por pequeñas diferencias dialectales. Pero pronto surgieron diferencias de pronunciación, en el sur y en el este de Alemania, que originaron un segundo idioma alto alemán. A causa de ello se distinguieron dos dialectos: el alto alemán propiamente dicho y el bajo alemán. El idioma alemán correspondiente a esa época se conoce con el nombre de antiguo alto alemán.
El palatinado y los alrededores del país del Rhin hasta los países bajos eran los dominios del trono franco. El alto alemán solo influyo sobre la parte meridional.
El franco comprende dos grupos: el alto y el bajo franco; sus monumentos literarios son las traducciones de los salmos bíblicos. En el siglo XIII el franco dio origen al medio neerlandés, origen a su vez, del actual holandés y del flamenco.
La historia del alto alemán comienza en el siglo viii y llega en su primer periodo hasta el siglo XII. Se distinguen en el tres variantes: bavaro, alemánico y franco.
En realidad, el idioma alemán no se unifico hasta la llegada de lutero, que estructuro el idioma de su país en la primera mitad del siglo XVI, tomando como o modelo la lengua del electorado de Sajonia. No obstante ello, perduraron numerosas variantes hasta el año 1903, año en que se implanto un sistema ortográfico oficial. A partir de entonces las diferencias desaparecieron de la lengua escrita.

LOS CANTOS POPULARES

En sus comunidades del volga no tardaron en asomar la poesía y la música como natural y necesaria exteriorización de sus alegrías y de sus sentimientos. Estas naturales expresiones hablan de su vida y costumbres en el pequeño y apartado mundo en el que vivían, lejos de la patria añorada.
Todos los contenidos de las creaciones poéticas y las armónicas melodías en sus piezas musicales, vivían innatas en la memoria de nuestra gente sufrida, pero bien arraigada en sus facultades afectivas y surgieron con el tiempo. Los cantos eran parte de su vida espiritual y siempre los acompañaron, tanto en la alegría como en la tristeza.
Así lo vivieron en el volga y también en el país. Le cantaron a la patria, al amor, a la amistad, a la naturaleza, al heroísmo y al lejano hogar ausente

La gran alegría y hasta el humor estaban presentes en las reuniones que se amenizaban con cantos, así en tertulias, fiestas, casamientos y toda clase de encuentros ocasionales y reuniones. En sus creaciones había también textos picarescos y satíricos en cantos y composiciones musicales.

UN PERSONAJE DE LA ALDEA

EL SACRISTÁN

Así como en el volga acostumbraban a elegir a un vecino caracterizado, de cierto ascendiente y prestigio, como autoridad moral para la administración de su comunidad, el llamado “vorsther” algo así como el director, sin sueldo que debía velar por el buen entendimiento y cumplimiento de los compromisos contraídos en común, atinente a la administración del cementerio, Iglesia y los haberes del sacristán. Asimismo debía velar por una convivencia en paz y prever todo aquellos que pudiera desmerecer o desprestigiar a la población en su aspecto sociocultural.
El sacristán llenaba una necesaria función en el medio. Era su deber velar por la limpieza de la Iglesia, lo hacían voluntariamente señoritas una vez por semana, turnándose los grupos, atender al sacerdote cuando venía a oficiar misa los domingos o por sepelios de personas mayores y casamientos; presidir el coro en todos estos oficios; estar junto al cura en las ceremonias de bautismo, acompañarlo cuando llevaba el viático a un moribundo y tocar las campanas de la Iglesia para el rezo del Ángelus al alba y a la hora del crepúsculo. También anunciaba con las campanas las doce del mediodía. Con habilidad doblaba las campanas, imprimiéndoles sones de profunda melancolía, al anunciar el viaje sin retorno de un vecino. Si era un niño el fallecido no sonaba la campana mayor y estaban a su cargo los rezos y cánticos en estos sepelios.
Los vecinos debían abonar rigurosamente los estipendios del sacristán, que se fijaban anualmente en una reunión de comuna.
El sacristán era a la vez maestro (schulmeister) de idioma y religión con un pago mensual por alumno que debían cubrir sus padres.
La disciplina era muy rígida y se aplicaba aún el castigo corporal por mala conducta, poca aplicación en los estudios, desprolija presentación de sus deberes, descuidada caligrafía, etc. También se estimulaban y se premiaban a los alumnos aplicados y de buen comportamiento, aunque estos de premios eran casos no comunes y mas bien eran un elogiable estímulo, pues el alumno que mas se destacaba en clase pasaba a ocupar el banco preferencial de su grupo, que significaba el otorgamiento del mismo galardón.

LA CULTURA DE LOS ALEMANES DEL VOLGA

 

Antes de hablar propiamente de la “Cultura de los Alemanes del Volga”, es necesario puntualizar qué es lo que entendemos por “cultura”.

Un primer abordaje es el clásico, el que nos enseñaron en las aulas de nuestras escuelas secundarias, que consiste básicamente, en la explicitación del pensar y hacer del superior espíritu humano, considerándose pues toda la producción artística (pintura, escultura, música) y algunas veces también distintos aspectos de la creencia, de los valores trascendentes de los pueblos.

Existe también un segundo abordaje, más amplio e integrador, que considera que la CULTURA es también el resultado del pensar y hacer del hombre, pero en su triple comunicación: con la tierra, esto es su mundo de trabajo, producción, subsistencia y vida diaria; con su medio comunitario, sus múltiples relaciones humanas, comunicación, lenguaje, educación; y finalmente, con la trascendencia, es decir su relación con un ser superior, su fe y creencias, que constituyen también su esencial estructura ética.

Por esta razón la cultura de los pueblos es distinta e irrepetible porque sus experiencias vitales de su mundo relacional es distinto y original, pudiendo apreciarse la extraordinaria inteligencia de los mismos para adaptarse a las diversas dificultades y búsqueda de soluciones necesarias.

Esta última definición nos parece más acertada, abarcativa y con la que podemos mostrar más cabalmente los distintos aspectos de la “Cultura de los Alemanes del Volga”

Y esto es así, porque nuestra cultura está inserta profundamente en la riquísima tradición cultural alemana de la que bebemos los aspectos fundamentales y centrales. A ello tendremos que agregar las distintas aristas que este “Volk auf dem Weg”- Pueblo en Camino, fue agregando en su caminar por siglos, enseñando y aprendiendo con los distintos pueblos compañeros de caminos y en el diálogo necesario con ellos.

Entre los nuestros no encontraremos grandes obras en cuanto a pintura y escultura pues dichas obras siempre son difíciles de transportar, pero sí encontraremos una riquísima tradición oral, su sentido y filosofía de vida, expresada en la enorme colección de Sprichwörter, dichos breves e ingeniosos, para toda ocasión o problema que ocurriese, que en su conjunto constituye una buena fuente de estudio (1).

Así reconocemos valores culturales muy visibles en nuestra gente que tienen que ver con su gran capacidad de organización y de trabajo, propios de un pueblo en camino, que necesita solucionar rápidamente y con lo que se tiene a mano las dificultades que el caminar le presenta. Con su capacidad de trabajo, constancia, eficiencia un “Bauer” alemán del Volga proveía sin mayores problemas todo lo necesario para la subsistencia.

También tenían unas formas muy particulares de vivir en comunidad, profundamente solidarios en tiempos críticos, con sus propios copoblanos como así también con aldeas vecinas si era necesario. Su vida comunitaria, a la que nunca renunciaron por formas individuales campesinas y aisladas, estaba justificada por la necesidad de protegerse mutuamente por distintas agresiones sufridas y para enfrentar el terrible invierno del Volga.(2).

Y por último, tenemos que subrayar decididamente el profundo sentido religioso de la vida. Disfrutaban profundamente de las distintas ceremonias y fiestas religiosas y la vivencia de la paternidad de Dios y de la hermandad resultante, les dio una estructura ética y de respeto por las personas y la vida, muy especiales.

Como todos los pueblos, el nuestro también es un pueblo festivo. Y en el contexto expuesto, los Alemanes del Volga tienen unas formas muy particulares de festejar y motivos tienen: su permanencia en el tiempo, su victoria frente a las dificultades, su adaptación y actualización en distintas circunstancias u lugares recorridos. Esencialmente, FESTEJAR LA VIDA, es una tarea que llevan adelante con todo orgullo. Son sus fiestas verdaderas síntesis culturales y como tales tenemos que revalorizarlas y apartarlas de discusiones inútiles como si no pertenecieran centralmente al mundo cultural descrito, o entre la disyuntiva de análisis entre “lo cultural” y lo “festivo” como si esto último no perteneciera a lo primero.

En síntesis, y reduciendo al mínimo el concepto con los riesgos que esto implica, debemos entender como cultura de los Alemanes del Volga a la FORMA PROPIA DE SER, ESTAR Y HACER de este pueblo en relación con la tierra, lo comunitario y lo trascendente.

(1) Veáse “La sabiduría popular de los alemanes del Volga. Un análisis de sus dichos y refranes (Wolgadeutsche Sprichwörter)”, del Prof.Dr.René Krüger, en la obra “Alemanes del Volga 1878-2003, conclusiones del II Congreso Arg.de Descendiente de Alemanes de Rusia”, págs.32-42.

(2) Véase, Popp P.-Dening N, LOS ALEMANES DEL VOLGA, obra de los autores, publicada para el Centenario de la Inmigración de los Alemanes del Volga.



POESÍAS

Corresponden a Don Niendemar Veigel. Historiador y primer Secretario de Investigaciones Históricas de la Asociación Argentina de Descendientes de Alemanes del Volga.

LA ABUELITA
 
 
Todos la llamaban la “LA ABUELITA”
La conocí ya vieja y achacosa.
Peinaba su canoso cabello
Que recogía en diminuto rodete;
Como la transparencia del cielo
Eran sus ojos azules celestes.

En su rostro enjuto y macilento
Se perfilaba una nariz descarnada.
Brillaba la palidez en sus mejillas
Y sus arrugas eran muy pronunciadas.
¡Que buena y amorosa era abuelita !
¡ Cuantas cosas de Rusia nos contaba !

Que los lobos aullaban de hambre
De noche en las calles desoladas,
Todas cubiertas de nieve,
Donde la luna llena se espejaba.

En las largas jornadas del invierno
Las ruecas funcionaban sin cesar,
La lana se deslizaba entre los dedos
Y en finas hebras se tramaban en el telar.

Llegada la tan ansiada primavera
La vida despertaba en los campos,
Todo de verde se cubrían las praderas
Y de gala se vestían los huertos.

¡ Ah... Quien verlos volver pudiera
Trabajar así unidos y con tanto afán !
En la siembra, en la siega y en la era,
Borrando amarguras una alegre canción.

Muchas cosas mas nos ha contado
De su lejano volga, de su vida,
Por todo cuanto he olvidado
Perdóname, abuelita amorosa y querida.

En una fría y pálida tarde de otoño
Doblaron tristes las campanas del templo;
La “abuelita” ha tomado el camino sin retorno
Dejandonos sólo su recuerdo y sus cuentos.
 

 

   

VOLGA, VOLGA, NO TIENES PERDÓN
 

 
Adiós, me voy mi querido volga querido
Y un corazón sangrante te dejó
Afligida, con el mío compartido
Me voy mi río, me voy muy lejos.

Volga, me voy a tierras lejanas
Que están más allá del ancho mar,
Triste, mi alma cargada de penas
Y lágrimas que no puedo ocultar.

¡Adiós río, mi río querido, adiós!
Son cosas que señala el destino,
Que debo dejar aquí mi gran ilusión
Y andar sólo un incierto camino.


 
Si ella algún día llega a tu playa
Y en tus aguas busca consuelo,
Dile que no llore mi ausencia
Y que en la lejanía la espero.

Y...siempre fue negro mi destino;
Volga, volga, no tienes perdón
Creyendo hallarme en tu camino
Le abriste tus fauces de león.

En esta tierra de pan y de luz,
Noble y gloriosa tierra argentina,
Llorando planté maderos en cruz
A tu memoria, mi inolvidable Ernestina.

Allá, si allá en el cielo, tal vez,
Nunca dejes de esperarme mi amor
Y cuando Dios me llame a su Eden
Pondré a tus plantas, mi fiel corazón.
 

"LA HEREDAD DE MI ABUELO"

Invade mi pieza olor a tierra mojada,
detrás de las casa el trigo madura al sol;
ensaya su tierno y dulce canto una calandria
en el bosquecillo de aroma en flor.

Es la Heredad de mi abuelo,
quien vino un día ya lejano allende del mar
A cultivar este generoso suelo.
después de decirle ¡ Adiós al imperio del Zar!
Con el diente del rustico arado mancera,
siguiendo sin descanso detrás de su yunta,
le quito la virginidad a esta tierra
al abrir en ella los primeros surcos.

El sudor de su frente en la huella
fructifico en bellas y doradas espigas,
tributo que le brindo la tierra fecunda
por sus desvelos, sus sacrificios y fatigas.

El tajamar que construyó en el bajo
almacenó agua para su hacienda;
mi padre puso luego un molino de viento
Y yo edifique una nueva vivienda.

En el mismo lugar de siempre está la huerta,
en vez del vallado de ramas su cercado es tejido.
¡cuantas lagrimas y cuanto sudor de mi abuela,
guarda en su seno este pedazo del solar perdido!

De la vieja casa de adobes
se dejo solo un cuarto para recuerdo;
un rosal añoso se viste allí de flores,
en el mes en que falleció mi abuelo.

 

EL CASAMIENTO DE MARIA JUANA

Hace días salió un cintero
De la casa de don José
A invitar al casamiento
De su hija María Juana
Con el joven Juan Miguel.

Por la calle ancha
ufanos entraron ayer,
carros y caballos adornados
con cintas de papel,
colchados en los asientos
Y rosas prendidas con alfiler.

Al ruido del tropel
Las comadres a la calle
salían al medio correr,
querían ver la caravana que
traía a María Juana
Y su novio Juan Miguel.

 

 

Un acordeón de ocho bajos
Melodiaba un viejo vals
Y los caballos cabriolados
marcaban su compás.
los estampidos de escopetas
se repetían sin cesar.

Cumplida la ceremonia
de la Iglesia en el Altar
a la casa de la novia
todos fueron a parar,
allí la fiesta comenzó
luciéndose la tradición

En el patio en un rincón
las entendidas cocineras
con las ollas a todo vapor,
mientras horneaban el lechón
preparaban sopa de gallina
con repollo y coliflor.


De fiesta van tres días
en la casa de don José,
bailes, cantos, alegría
y música a granel,
se casó María Juana
La hija de Don José
 
LIBROS    

     

 

 

 
 

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